Data: 24 de junho de 2010
Enero de 2009. Vivir esa experiencia estudiando 6 meses en la “Universidad de Coimbra” fue más de lo que puedo describir. Además de enriquecer mi vida académica, ese intercambio me dio una nueva familia, nuevos amigos, una nueva manera de veer y vencer las dificultades y de reconocer mi propria fuerza. Ser estudiante de intercambio me enseñó a lidiar con las diferencias de una forma más madura, sean ellas sociales, culturales o personales; descubrí que dentro de nuestro proprio país podemos ser más diferentes do que en una tierra desconocida. Resumiendo, esa experiencia me enseñó tolerancia porque, sólo siendo tolerante podemos conocer, comprender y entonces aceptar el diferente, notar que el diferente nos es esencialmente bueno o malo, pero que mismo así es visto con prejuicio, pues el diferente se transforma y muchas personas no son capaces de veer lo que esta en su frente y por eso temen el cambio.
Academicamente, pudo convivir con nuevas formas de enseñanza, en algunos aspectos mejores que las que conocí en Brasil, y espero poder compartir. En contrapartida, percibí que hacemos mucho en Brasil con pocos recursos y que, cuanta al enseñanza, no estamos mucho atrás de una da las mejores facultades de Derecho del mundo.
Con todo, percibí que lo que nos falta, además de una mejor infraestructura, es un poco más de tradición: en la Universidad de Coimbra conocí cadenas de pensamiento que recorren los años y pasan de una generación a otra (doctores y sus asistentes, futuros doctores), pero esa tradición no significa continuidad. Tal vez sea la experiencia de la Facultad de Derecho de la Universidad de Coimbra – que existe desde del siglo XIII -, que nos falta, que la tenga enseñado a trabajar tan bien con ese binomio tradición-cambio, visto que, en sus clases, enseñaran e enseñan los más reconocidos y clásicos, bien como los más visionarios. Pudo aprender con profesores increíbles teorías de punta y veer que el derecho brasileño y sus alumnos son muy reconocidos en Coimbra. Ellos se destacaran en muchos trabajos e exámenes, mismo entre los portugueses.
La Universidad alía la tradición de sus construcciones con la más moderna tecnología; el acervo bibliográfico es indescriptible y la difusión del conocimiento espantosa: tenemos acceso a libros, revistas, periódicos de las principales escuela de derecho del mundo y a una impresionante base de dados; eso de cualquier sitio del campus, gracias a la rede “wi-fi”. El servicio de acción social también es digno de nota, hay diversas cantinas y alojamientos que atienden a las necesidades de los alumnos, además de la asociación académica, que tiene grande representación dentro de la universidad, ofreciendo servicios de amparo y manutención a los estudiantes y también mucho entretenimiento. Para los académicos extranjeros, la Asociación Académica de Coimbra ayuda en la busca de morada, en la llegada y en la integración, pues todos los meses eran organizados viajes al interior de Portugal, para mostrar la historia del país.